jueves, octubre 26, 2006

Día libre

Me ha tocado librar el jueves, aunque en principio, y durante el primer mes, me toca hacerlo el mismo día que mi responsable, y ella, lo tiene cogido el miércoles. Pero así, descanso y me preparo para el viernes y el sábado, que van a venir fuertes...

El trabajo me encanta, ayer una de mis vendedoras técnicas de natura estuvo explicándome los entresijos de la sección de equitación. Apasionante. Fueron dos horas que se me hicieron cortísimas. Y mis ganas de volver a montar crecieron y crecieron... La verdad es que tengo un equipo de vendedores muy bueno, me han acogido muy bien. Aunque principalmente conozco sólo a 3, -Elena, Ana y Noe-, me ayudan mucho a que no esté muy despistada por las tardes, cuando suele ser el boom de clientes.
Por las mañanas, suelo estar con mi responsable, Yoana, o con el director de la tienda, para ir enseñándome lo propio de un responsable universo.

lunes, octubre 23, 2006

Nuevo trabajo

Ya empecé el nuevo trabajo: responsable de universo en formación. Muchas cosas en un sólo día, demasiado largo para contarlo, estoy cansada, pero feliz como una perdiz. Necesitaba sentirme vital y dinámica otra vez. El ambiente de trabajo es espectacular. Tengo un director apasionado por su trabajo, por la tienda y por nosotros. Mi responsable, mi "madrina", la que se encarga de enseñarme el funcionamiento de mi oficio es simpatiquísima, se nota que le gusta su trabajo, y no duda en explicarme todos los "porqués" que se me ocurren.

Y, para festejar mi primer día... Mi hermana compró laguneros, que están de rechupete!

domingo, octubre 22, 2006

Día negro

Si no hubiera leído antes el post del "pequeño aprendiz", hubiera escrito algo muy similar a su sentimiento de pequeñez.

Aunque el mío no se debe a mí misma, sino a circunstancias externas. Como.... si quisiera hablar sobre cosas que me parecen obvias, pero que no lo son para otra persona.

Merci, ma soeur, pour avoir venu me chercher, lors de ma tristesse.

Cada persona tiene un pasado que le puede hacer modificar su esencia, o plantarse un escudo por si acaso le vuelven a hacer daño. Pero entonces... ¿Dónde queda la confianza?

¿No soy lo bastante buena, no demuestro lo suficiente, que me preocupo y ocupo de esa persona, para que no entienda que es lo que quiero decir?

viernes, octubre 20, 2006

Isla

Han pasado muchos meses desde la última anotación.

Ya he cambiado de vida, de lugar, de destino... Nueva etapa que he estado esperando desde hace ya unos años, y que parecía que no iba a llegar nunca.

En primer lugar... Cambio de destino. Del norte al sur, de Zaragoza a Tenerife. Menos viento, más calor. Aunque estos últimos días, parece que se nubla. Dejo el alquiler para vivir en casa de mis padres con mi hermana y mi sobrina. Dejo los autobuses rojos maños para pasearme en las guaguas verdes de la isla.

En segundo lugar... Cambio de trabajo. Dejo la empresa en la que me he estado formando y a la que le debo gran parte de lo que sé, para irme a una empresa mucho más grande, una multinacional. Sigo ejerciendo un cargo importante. En contrato son más horas, pero al menos, aquí me pagarán las horas extras. Es un nuevo reto. Al menos, hasta que encuentre un colegio en el que pueda ejercer de profesora de Francés.

En tercer lugar... Mi "cachorruín", Siro, sigue conmigo. No en mi casa, sino en casa de Suso. Comparte cama y comida con Joka. Y por lo menos, está acompañado por la perrita. Se sigue portando tan bien como siempre. Es obediente y juguetón. Me gustaría pasar más rato con Siro, pero no puede ser. Y aunque no tiene el jardín para correr, los paseos son más divertidos al salir acompañado.

En cuarto lugar... La salud. No es tan buena como antes. Tal vez la edad cuenta, o simplemente, me ha tocado pasarlo mal estos últimos meses. Pero he estado bien acompañada y mimada. Ahora me tocan más controles, y cuidarme más.

En quinto lugar... Los amigos, la familia... Todo es maravilloso. El barraquito, las papas arrugás, o la ropa vieja caen semana tras semana. Echo pocas cosas de menos. A las personas que echo de menos, ya las llamo o me escribo con ellas. Siguen estando conmigo, a pesar de no estar físicamente aquí.

Algunas veces, -pocas, muy pocas- lo echo de menos. Por la comodidad de los últimos años, por la seguridad que me ofrecía, por el trabajo, o por las risas que ya no tenían cabida en nuestra vida. Pero acto seguido, pienso que ahora estoy mejor, buscando mi hueco en el mundo.

Busco todavía cambiar el mundo. Y aunque este año no será en un colegio, no desisto.

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