martes, mayo 17, 2005

Ventanas

Cuando comencé a escribir cuentos, la única cosa que se repetía en casi todos ellos era una ventana. No conozco el motivo, o tal vez sí, desde bien pequeña, era una aficionada a trepar por ellas. Claro en el chalet de mis padres, las ventanas están a algo más de un metro del suelo del camino, y hay una especie de bordillo... La de cosas que podría contar de la ventana de mi habitación...

Me caí de ella, jugué al volley con mi mejor amigo y su padre, a cada lado de la ventana, me escondía entre el cristal y las persianas de madera, y he pasado tardes enteras, leyendo los mejores libros, y con el sol acariciándome...

Los primeros cuentos tenían una ventana, como escapatoria a mi mundo, uno nuevo, al que me sentía transportada por los libros, por los atardeceres, viendo esconderse al Teide, y buscando las estrellas, que señalaba mi padre...

Uno de los primeros comentarios fue de Werther, el hombre feliz...

"No haces más que confirmar mis sospechas, eres una persona muy sensible, creativa e imaginativa. Realmente, me he sentido trasportado sobre las estrellas. Eres un cielo cuajado de estrellas y estrellas fugaces que siempre dibujan una sonrisa."

1 Comments:

Blogger dragonfly said...

Siempre escribo cerca de una ventana, salvo en el trabajo. Me gusta mirar por la ventana. Ahora tengo un balcón a menos de un metro. Con mucho horizonte por delante. Lo que más me gustaba del otro edificio en el que trabajaba es que era una quinta planta y delante, como es una zona nueva, no había nada, solo un parque en construccion y al fondo pisos también en construcción. Mis compis opinaban que el paisaje no era nada del otro mundo pero yo me podía pasar horas y horas mirándolo (jajaja, pero hay que currar)....
Siempre digo que en mi cuarto tengo dos ventanas: el balcón e internet...
Un beso!

7:46 p. m.  

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