domingo, mayo 08, 2005

La tía

Cuando murió su hermana, hace ya ¿dos años?, me pidió que rezara un Ave María todos los días. Los jueves, cuando me acerco por allí, para dar la clase de Francés, y me ve, me pregunta si lo hago, y que piensa en mí todos los días. Reconozco que se me olvida alguna vez, y que cuando me doy cuenta de que no lo he hecho, me siento culpable.
Hace tiempo que dejé de creer en esas cosas, pero no en ella. Y si lo hago, no es por creencias, sino porque ella, merece que yo lo haga.

Hoy, domingo, me ha preguntado que tal estaban las cosas. Me repitió lo mismo que otras veces, que si rezaba, que si estaba contenta con mi carrera... Me dijo que todos los días pensaba en mí, y entonces, salió el tema. ¿Qué tal con él?
Fuí sincera, no pude mentirle. Y le dije que mal. Sin dejar de remover el arroz, me miró, y me dijo que no me preocupara. Le dije que estaba bien, pero que no entendía los motivos. Y no los entiendo porque parecía que todo iba bien. Le dije que había madurado un montón este último año, y que yo no tenía tanto que perder como él. Me dijo que tenía que salir, conocer a gente, tratar de salir del círculo donde tantos años me ha tenido encerrada. Y sí, me siento libre. Pero confusa.

1 Comments:

Blogger dragonfly said...

Ais... me doy cuenta de que tienes heridas sin cerrar en tu corazón... pobrecita... (lo peor en estos casos es la sensación de impotencia, porque yo desde aquí poco puedo hacer para ayudarte, apenas lanzar unas pocasa palabras a la red que espero te reconforten)
Quizás sea buena idea hacer caso a tu tía... salir... conocer gente...
Nunca he vivido en una ciudad pequeña y supongo que todo debe ser diferente, casi todo el mundo se conoce para bien y para mal...(eso pasa en el pueblo, para mal la mayoría de las veces, cómo le gusta a la gente meterse en vidas ajenas...)
Un beso!

7:38 a. m.  

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