lunes, mayo 02, 2005

Lluvia

Viene y va. La tormenta parece que es cíclica. Gala apoya su cabeza sobre el lomo de Siro, esperando a que los truenos que se escuchan a lo lejos, no se acerquen mucho.
El paseo de diez minutos ha sido curioso. Hemos caminado y saltado, han olisqueado el césped mojado, el tronco del olivo, y Gala se ha acercado a mí.

Un tío me había seguido desde que salí del portal. Al llegar a mi altura, -que ya lo había calado-, me pregunta, por la espalda, por el nombre de una plaza.

Gala lo intimida, comienza a dar vueltas a su alrededor, lo mira, lo investiga.

Le digo que por ese nombre no conozco ninguna, que tal vez sea esa donde está, -es negro-, y que no ha entendido bien el nombre. (Que supuestamente, le había dicho un amigo por teléfono)

Siro se acerca también, tengo su collar a la altura de la mano, a unos centímetros.

-"Me dices como te llamas? Yo me llamo... ¿Perpra?"

Le miro curiosa...

-"Para qué quieres saber mi nombre?" -y la correa en casa-
-"Tienes dos perros?" -claro, no los estás viendo?-
-"Sí."
-"Yo me llamo "Perpra", y tú?"
-"Para qué lo quieres saber?"
-"Es que te he visto, y me he dicho que una chica tan guapa, paseando... Que podríamos ser amigos." -pero este tío me ha visto con cara de estar desesperada por hablar con alguien?-
-"Te lo agradezco, pero no te voy a decir mi nombre."
-"Porqué no?"
-"Si me ves alguna otra vez, te lo diré, mientras tanto invéntate uno para mí."

1 Comments:

Blogger dragonfly said...

Para según que cosas prefiero ser un tio y medir casi 1.80....
Quizas el tio era una buena persona... Pero como eso no puede saberse.... pues hiciste bien....
¿De que raza son tus perros?
¿Son grandes?
Un besazo

1:11 p. m.  

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