Es que no puedo. Llevo algo más de un mes desde que volví de la baja por maternidad. Y he estado tranquila, diciendo "amén" a todo lo que se me pide. Hasta he llamado por teléfono, cuando todos saben que odio tener que llamar a la gente, pudiendo mandar un e-mail. En fin. Hoy sólo llevo dos horas trabajando, una solo, con la miss. Porque, ella no entra antes de las 9, claro. Primero tiene que tomarse un café. Y cobra casi dos mil, por la mitad de una. Argh!
Noventa y ocho, noventa y nueve.
Lo único bonito de hoy, hasta el momento, Fina, llamando a mi extensión para saber si estaba mejor después de mis dolores estomacales del fin de semana.
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