lunes, marzo 21, 2005

Nunca

Nunca debí escucharlas. Me hicieron daño en su momento. Ahora ya no. Pero sigo recordando esas palabras gritadas, mientras la oscuridad me escondía.
Durante años, me preguntaba que había hecho para que me odiara tanto. O porqué ella no me aguantaba.

Cuando voy por la calle con ella, cogida de la mano, se me quedan mirando.

Que hay de malo en mirar a una niña cogida de la mano de su madre?

1 Comments:

Blogger dragonfly said...

Lo que se esconde en el interior de este post, raices que se adentran en los laberintos de la memoria, apenas puedo llegar a entreverlo....
Pero conozo esas sensación: palabras afiladas que hacen daño al recordarla.
No sufras más Galatea...
Un abrazo muy fuerte

9:00 p. m.  

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