miércoles, enero 12, 2005

Souvenirs: se necesitan mimos?

Siempre he estado muy orgullosa de mi padre. Es la persona más comprensiva y atenta que conozco. Cuando he necesitado su ayuda, nunca ha fallado.
Recuerdo las tardes con el dossier de los ejercicios de Matemáticas en CM2, justo antes de entrar en Sixième. Su paciencia cuando comenzó la época de los "porqués", y de "ya lo sé".
No hablabamos mucho, ahora tampoco, pero me basta el minuto de conversación todas las tardes, y saber que sigue queriéndome.
El primer exámen importante, después del Brevet, era una prueba que teníamos que hacer en Francia, que comprobaba el nivel de conocimiento tanto en oral como en escrito. Era la prueba adelantada del BAC, y, oh! la de nervios que pasé. Estuvo allí para tranquilizarme.
O aquella vez que después de unas clases de dibujo, tardé más de la cuenta en volver a casa, lo sentí dentro de mí. Su preocupación, su miedo, y la pregunta "donde estás" resonando en mi cabeza. Una cosa muy rara, como si estuviera conectada con él.

Recuerdo con mucho cariño, aquella vez, que me fue a buscar a la parada, y deprisa, deprisa nos fuímos a casa, porque le iban a llamar por teléfono para una entrevista.
Me quedé durante el tiempo que duró la conversación, mirándolo, y enorgulleciendome de tener a un padre como él. Hablaba con calma, y de cosas de medicina, que a mí, se me escapaban, pero daba tanta seguridad... "Ese es mi padre".

Estoy sin estar, je pense et je doute.

1 Comments:

Blogger dragonfly said...

Mi padre no es médico y solo tiene los estudios primarios. Da igual. Yo sigo estando orgulloso de él.
Por nuestro carácter chocamos muchas veces, pero aun así le respeto muchísimo.
Y que leches, que es mu padre, que nos ha sacado adelante a todos...
Un beso Marta!

9:11 a. m.  

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