Le fantôme de l’opéra
Estaba buscando la libreta para llevarla mañana al banco, y allí estaba. La cajita azul. Y el anillo.
En otras ocasiones, cuando lo he cogido, je me suis mise à pleurer, mais pas cette fois-ci. Al menos, he tratado de no hacerlo.
Recuerdo como fue... La mañana de reyes. Un regalo. Otro. Y al final, la cajita.
Después de tantos años juntos, había decidido dar el siguiente paso. Y me eché a llorar al descubrir el porqué la noche anterior había querido que fuera a pasar la noche de reyes a su casa. Y sentí que, aquella fría mañana de enero, todo era maravilloso. La felicidad existe.
Pero sólo en los pequeños momentos.

2 Comments:
En los pequeños momentos.
Aisss....
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